Si por algo el Partido Popular no hizo
pública su receta anticrisis no fue para evitar que alguien advirtiera alguno
de sus múltiples “ingredientes secretos” y ofreciese a la población un programa
electoral resultante de una vulgar imitación.
No, el motivo que impidió al actual gobierno presentar
su “exclusivo” producto milagro fue la inexistencia del mismo.
Esto fue lo que hizo imposible anunciar a los
ciudadanos a bombo y platillo – como si de los mandamientos se tratase – los
recortes, las medidas de ajuste que posteriormente fueran a ser adoptadas;
Ello fue, en definitiva la “salvación” del actual gobierno que evitó un elevado
incremento en el número de detractores de su doctrina política para perder así la mayoría absoluta que tanto ansiaban.
– “Eliminaremos las duplicidades existentes
en nuestra administración pública”– decían, – “Suprimiremos las diputaciones y
esto ahorrará dinero al estado español” –. Se llenaban la boca de propuestas
tan golosas como éstas aun cuando ya saboreaban las mieles del éxito para
intentar demostrar al español de a pie su especial preocupación por reflotar el
estado, apostando para ello por lo políticamente correcto.
Y nada más “lejos” de la realidad de anular
las duplicidades de nuestra administración o prescindir de las diputaciones en
favor de un gobierno centralizado, subimos el I.V.A de un 18 a un 21 por ciento,
congelamos las pensiones y recortamos en prestaciones para minorar, aun más si
cabe, el nivel adquisitivo del desvalido
ciudadano.
- Como no, eso es lo verdaderamente acertado
y no el interrumpir la actividad de nuestras embajadas en el extranjero o
reducir costas en gastos oficiales-.
Sí, preferimos que todas y cada una de
aquellas personas que forman parte del estado español –Independientemente de su
nivel de ingresos, o su situación laboral, (porque esto sería discriminación),
acarree con los gastos de un copago sanitario impuesto por el gobierno desde la
reinterpretación de las “extintas” diputaciones.
Mas con estas nuevas medidas -“no agradables
pero sí imprescindibles ante la situación extraordinariamente grave de nuestro
país”- que permitirán al Estado ahorrar en los dos próximos años y medio más de
75.000 millones de euros, pagaremos a nuestros representantes de la cámara baja la
retribución que cobrarán tras ocho malogrados años de gobierno en que para apartar
a España del punto de mira de la Comunidad Europea – guiada por una Canciller con
mucho “espacio vital” que reconquistar en favor de la decadencia de los países que un
día desdeñaron su propuesta– abanderan un gobierno pertrechado en lo
políticamente incorrecto.