Por todos es conocido que las mal llamadas medidas “anticrisis” que se han venido tomando desde que el actual presidente del gobierno jurara su cargo en Diciembre de 2011 son rotundamente opuestas a las que se recogían en su día en el programa de gobierno del Partido Popular.
Es quizá por ello por lo que viéramos a Mariano Rajoy arrepentirse ante los ciudadanos en una rueda de prensa que tuvo lugar hace unos meses. Un encuentro con periodistas donde aseguró que a él mismo le desagradaban las decisiones adoptadas aunque, para la cúpula de su partido, a la que innegablemente pertenece, fueran imprescindibles.
Era absolutamente necesario subir el I.V.A, el I.V.I y otros muchos impuestos que, si esta ciudadana nombrara, se extenderían hasta el final de estas líneas.
Y Por supuesto, era indiscutible imponer el copago sanitario a los múltiples jubilados que pueblan nuestro maltrecho país o, como yo lo llamo, la República Bananera Independiente Española. Un país en que da igual que tu pensión sea de 600 euros que de 6.000 o 60.000 porque a vista de una justicia miope, TODOS SOMOS IGUALES ante la ley.
Una justicia que juzga como “morosos” a aquellos que deben a los banqueros 3.000 euros y no a aquellos que han contraído una deuda de miles de millones de euros para con el Pueblo Español, ya sea porque cobraran por “trabajos fantasma”, más propios del estudio de Íker Jiménez que de los fiscales de este nuestro país, porque entregaran sobresueldos a sus camaradas o pagaran fiestas de cumpleaños que ya quisiera tener la mismísima Paris Hilton o el mismísimo Justin Bieber.
No, estos últimos no son ESTAFADORES o LADRONES porque disponen del dinero suficiente para comprar su entrada al paraíso donando a la justicia unas cuantas monedillas para eludir la cárcel.
Medidas que, como he dicho anteriormente, eran son “ineludiblemente necesarias y urgentes” para sustentar nuestra nación porque, según parece, no podemos adoptar otras al no disponer de otros remedios que aquellos que son aplicados sobre la base piramidal que sustenta esta sociedad: los españolitos de a pie.
¿Cómo iban a pagar los estamentos superiores esta grave crisis económica si NO SON ellos quienes la han generado? ¿Cómo iban a ser ellos los que renunciaran a los coches oficiales que les condujeran a los lujosos hoteles de cuatro y cinco estrellas en los que se celebraban las cumbres del partido? ¿Qué harían? ¿Compartir coche o ir en autobús a reunirse con importantes banqueros?
La respuesta es NO. Del mismo modo que no estarían dispuestos a rebajarse el sueldo o a renunciar a la paga del estado o a la que les corresponde por ser miembros de uno u otro partido, bien sea de derechas o de izquierdas, o no querrían renunciar a las múltiples dietas que cobran. ¿Por qué? La respuesta es bien sencilla: Nuestros políticos viven de la política y no por la política. No trabajan por amor al arte. Más bien siguen el lema del Avecrem; SE ENRIQUECEN.
Y así damos la bienvenida a una nueva clase social emanada de esta forma de gobierno imperante en nuestra sociedad desde 1978, la democracia falsocracia: La clase política. Un nuevo estamento social que frente a lo que pueda aparentar está fuertemente organizado como antes lo estuvieran otros como los artesanos, los burgueses, los nobles o como hoy lo estén los banqueros.
Un flagrante escalón en la pirámide que describe la actual estructuración de nuestra sociedad del que se desprende un nauseabundo olor a corrupción del que tan solo unos pocos se libran.
Un deslucido y ajado estamento social desde el que promulgar un programa en que hoy se puede decir digo y mañana, en realidad, imponer Diego.