domingo, 4 de agosto de 2013

TODO PARA EL PUEBLO... PERO SIN EL PUEBLO

– ¿Y tú me preguntas qué es un político? –. – Un político es un hombre sin escrúpulos, un embaucador sagaz con lengua viperina y astuto usuario de la dialéctica cuyo único propósito es llenarse la boca de palabras magnánimas y grandilocuentes que tejen promesas incumplidas que encandilan a los ciudadanos para luego sumirles en el tedio.

Un burgués descortés, un maldito poblador de la alta cuna con grandes dotes de mando que viste un caro traje almidonado con el que pasear por los callejones de la miseria, ofreciendo a los que los habitan maltrechos derechos recortados que él mismo negará, que no defenderá, cuando otro… u otra…individuo de su misma especie así lo ordene.

Un lobo con piel de codero que se juega en un pulso la confianza de aquellos a quienes despelleja, de aquellos a quienes roba dándoles la espalda mientras se toma un Gin-Tonic invitado por los “imbéciles” que le hacen tocar el cielo con la punta de los dedos y que podrían hacerle descender al averno en un abrir y cerrar de ojos.

Un traidor, un ser sucio y rastrero que jura lealtad y respeto a la constitución, al pueblo al que defiende y a la nación o estado al que pertenece cruzando los dedos para poder encubrir a aquellos que visten de azul, como él, de rojo, de verde o amarillo siempre y cuando éstos consientan respaldarlo en sus errores y no delatarlo. –. – Eso es un político–.

– ¿Eso es todo? – . – ¿Y qué ha pasado con aquellos que defendían al pueblo a capa y espada, que anteponían los intereses de los demás a los suyos propios, y no se doblegan ante las exigencias de aquellos que manejan los hilos de este vulgar teatro llamado Europa?

– De estos ya quedan pocos ­–. – Los Verdaderos Políticos, con mayúsculas, permanecen ocultos entre la espesa niebla de corrupción que les rodea, esperando encontrarse con otro camarada que le ayude a remar contracorriente para desmantelar el grotesco espectáculo de aquellos fantoches que gobiernan o esperan en la retaguardia a que llegue su turno –.

Dedicado a todos aquellos que viven por la política y no de ella (Vosotros sabéis quiénes sois)
El Criticón.