– ¿Y tú
me preguntas qué es un político? –. – Un político es un hombre sin escrúpulos,
un embaucador sagaz con lengua viperina y astuto usuario de la dialéctica cuyo
único propósito es llenarse la boca de palabras magnánimas y grandilocuentes
que tejen promesas incumplidas que encandilan a los ciudadanos para
luego sumirles en el tedio.
Un
burgués descortés, un maldito poblador de la alta cuna con grandes dotes de
mando que viste un caro traje almidonado con el que pasear por los callejones
de la miseria, ofreciendo a los que los habitan maltrechos derechos recortados
que él mismo negará, que no defenderá, cuando otro… u otra…individuo de su
misma especie así lo ordene.
Un lobo
con piel de codero que se juega en un pulso la confianza de aquellos a quienes
despelleja, de aquellos a quienes roba dándoles la espalda mientras se toma un
Gin-Tonic invitado por los “imbéciles” que le hacen tocar el cielo con la
punta de los dedos y que podrían hacerle descender al averno en un abrir y
cerrar de ojos.
Un
traidor, un ser sucio y rastrero que jura lealtad y respeto a la constitución,
al pueblo al que defiende y a la nación o estado al que pertenece cruzando los
dedos para poder encubrir a aquellos que visten de azul, como él, de rojo, de
verde o amarillo siempre y cuando éstos consientan respaldarlo en sus errores y
no delatarlo. –. – Eso es un político–.
– ¿Eso es
todo? – . – ¿Y qué ha pasado con aquellos que defendían al pueblo a capa y
espada, que anteponían los intereses de los demás a los suyos propios, y no se
doblegan ante las exigencias de aquellos que manejan los hilos de este vulgar
teatro llamado Europa?
– De estos
ya quedan pocos –. – Los Verdaderos Políticos, con mayúsculas, permanecen
ocultos entre la espesa niebla de corrupción que les rodea, esperando
encontrarse con otro camarada que le ayude a remar contracorriente para
desmantelar el grotesco espectáculo de aquellos fantoches que gobiernan o
esperan en la retaguardia a que llegue su turno –.
Dedicado
a todos aquellos que viven por la política y no de ella (Vosotros sabéis
quiénes sois)
El
Criticón.